¡Por fin soy libre!

¡

Hoy la menor de las criaturas terminó su año escolar. La última semana creo que fue la más pesada porque los grados superiores ya habían terminado algunos días antes y ellos seguían yendo todavía; había mucha ansiedad por iniciar las vacaciones.

Al pasar a la escuela para irnos a casa, sube con la mochila llena de sus últimos útiles escolares que quedaban todavía en el salón. Se sienta, se abrocha el cinturón de seguridad y con una sonrisa en la cara me da a entender que está feliz porque la escuela ha terminado.

-¿Entonces ya estamos de vacaciones no? -le pregunté mientras se acomodaba en el asiento.
-¡Sí! ¡Por fin seré libre! -contestó como si la respuesta la hubiera estado preparando por días enteros.

Y su respuesta me dejó pensando. Y sobre todo porque hoy vi en varios lados un texto que más o menos decía: “Deja de esperar los viernes. Deja de esperar a que llegue el verano. La felicidad llega cuando dejas de esperar y en lugar de ello aprovechas al máximo el momento”.

Por un momento me pregunté si el sistema educativo realmente nos está ayudando a hacer que las ganas de aprender de los niños no se transformen en una monserga por ir a la escuela y tener clases “aburridas”, o bien, hacer toneladas de tareas.

Pero eso me llevó más a fondo. En algún momento, mientras vamos adentrándonos en la edad adulta, se nos olvida que la felicidad está en el trayecto, no en el destino. Y comenzamos a actuar como si la felicidad fuera un botín que encontraremos cuando encuentre un mejor trabajo, cuando tenga pareja, cuando pague mis deudas, cuando me compre el carro que siempre he soñado. Cuando… cuando… cuando.

Y así se va la vida. Esperamos encontrar la felicidad en la siguiente estación y se olvidamos que la vida misma es precisamente el trayecto hacia la próxima estación. Y es precisamente en ese camino en el cual debemos decidir ser felices. Sí. Decidir. Porque al final, solo depende de uno.

-¿Y que vas a hacer en las vacaciones? -pregunté.
-¡Pues nada!
-Mmm… -pensé para mí. Entonces ¿dónde quedó la felicidad por terminar?
-Pues son vacaciones papá

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Este soy yo…

Papá Cuarentón

Aprendiendo a ser un mejor papá para aconsejar a mis criaturas mientras resuelvo la vida con mi yo de hace 20 años. Amo cocinar, el café negro recién hecho y los habanos con una buena plática!

Totalmente decidido a experimentar y disfrutar la segunda parte del viaje de la vida!

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