Muchos mueren a los 20 y los entierran a los 90

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Hace algunos días vi en línea una clase magistral de Robin Sharma, el afamado autor de “El monje que vendió su Ferrari”, la cual trataba acerca de la capacidad que todos tenemos para ser genios, contrario a lo que muchos podríamos pensar cuando nos comparamos con un Elon Musk, un Richard Branson o un Steve Jobs.

La clase en sí misma es muy buena y si tienes unos 70 minutos disponibles te recomendaría que le dieras un vistazo. Sin embargo este post, más que describir a detalle aquello de lo que la clase trata, me quiero enfocar en un par de ideas que me llamaron profundamente la atención y que están relacionadas, de alguna manera, con varías de las publicaciones anteriores que he hecho.

Hay que vivir la vida bajo nuestros propios términos, nuestras reglas, nuestras prioridades. Estamos muy enrolados en lo que la sociedad nos ha dicho que tenemos que hacer y, peor aún, lo que tenemos que SER. Nos dicen que si no estudias una carrera profesional, no eres nadie. Pero si estudias en la mejor universidad tienes la posibilidad de ser alguien exitoso. Si bien la educación es un factor fundamental y a nadie le viene mal aprender ciertas cosas, la realidad es que el ser exitoso depende de uno mismo. Y si bien el ambiente puede influir de manera positiva (como ir a una buena universidad), no es un factor determinante para lograrlo.

Así como eso, la sociedad luego nos dice “compra un auto, ropa de marca (que a veces dura una temporada antes de que se deshilache), obtén una hipoteca y trabaja, trabaja y trabaja”. Pero luego sucede que (y no necesariamente a todos) de repente te ves al espejo y no te gusta lo que se refleja. Llega ese día en la que por fin te haces de manera seria la pregunta de “¿en realidad quiero pasar los siguientes 20, 30 o 40 años de mi vida haciendo esto mismo, jugando este mismo juego?”. Al igual que a Robin, quien era un afamado abogado litigante con una carrera profesional “exitosa”, yo también tuve un momento en el que me sentí vacío y las preguntas comenzaron a invadirme. Pensar que mi vida sería sortear las hipotecas, tratar de ir de vacaciones una vez al año y sobrevivir los lunes esperando a que los jueves llegaran simplemente no pudo generar en mi otra cosa aparte de un pavor paralizante.

Robin dice que un adulto no es más que un niño deteriorado. Vaya analogía tan llena de significado y sentido. ¿Dónde quedaron tus sueños? ¿Dónde está esa chispa que de niño tenías en los ojos cada que descubrías una cosa nueva, cada que aprendías algo, cada que intentabas y lograbas algo que jamás habías hecho? ¿Dónde quedó tu afán cuando la vida solo se trataba de disfrutarla?

Vivir tu vida bajos tus propios términos implica enfrentarte a tu propia realidad y cuestionarte, seriamente, si eso que haces todos los días realmente te llena, te apasiona, te hace ser mejor persona cada día.

¿O simplemente postergamos el velorio?

Muchos mueren a los 20 y los entierran a los 90
-Robin Sharma

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Este soy yo…

Papá Cuarentón

Aprendiendo a ser un mejor papá para aconsejar a mis criaturas mientras resuelvo la vida con mi yo de hace 20 años. Amo cocinar, el café negro recién hecho y los habanos con una buena plática!

Totalmente decidido a experimentar y disfrutar la segunda parte del viaje de la vida!

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