Hoy comienzo esta aventura

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Sin saber mucho que esperar de esta nueva aventura y después de interminables días de estar trabajando en esta idea, pensando en el nombre, buscando el dominio de internet, escogiendo templates, peleando con miles de paletas de colores (algo muy complicado para quien no tiene genes artísticos) y modificando hojas de estilo, hoy publico mi primer historia en este nuevo espacio, con una combinación de ilusión y liberación.

Siempre me gustó escribir y creo que de alguna manera tengo cierta habilidad para ello. Afortunadamente nunca batallé para los trabajos de la escuela que requerían redacción o cuando tuve que sentarme noches interminables a redactar mi tesis de posgrado. Por otro lado, en algunas ocasiones me han pedido que redacte, o que por lo menos les ayude a redactar, emails o cartas porque yo “si se cómo”. En realidad no creo que tenga algún poder especial como para considerar que escribo mejor que muchos, pero sí, a lo largo de todas esas experiencias, me di cuenta de que cuando escribía disfrutaba todo el proceso y los textos me salían someramente bien.

Tiempo después, por azares del destino, vino una propuesta de colaborar en una revista digital que un amigo de la preparatoria lanzó hace algo así como dos años atrás. Me buscó, me planteó la propuesta, me dijo que era libre de abordar el tema que quisiera y que solo me pedía que semanalmente le pasara un texto de entre 300 y 400 palabras. Sin pensarlo mucho acepté y comencé a escribir. Y pronto me di cuenta que había momentos en los que 400 palabras era demasiado poco para todo lo que quería transmitir y que por más ediciones y tijerazos que le daba al texto, éste quedaba completamente excedido en longitud; o bien, momentos en lo que ni un triste párrafo salía de mi mente, completamente bloqueado por más música o café que le pusiera como aderezo.

No recuerdo claramente cuantos textos fueron al final pero en el proceso descubrí que realmente escribir me gustaba.  Y me vi desde hacer playlists en Spotify seleccionando la música que más me servía para concentrarme e inspirarme hasta identificar la hora del día o el café donde me era más fácil fluir y escribir. Comencé a compartir mis textos con mis familiares y amigos y empecé a recibir comentarios positivos respecto a que les gustaba lo que escribía.

Sin embargo la aventura duró poco, desafortunadamente. Mi amigo se enroló en otro tipo de proyectos y tuvo que dar por terminado el proyecto. Y yo me quedé con las ganas de seguir escribiendo, compartiendo y sobre todo con la necesidad, hasta cierto punto, de seguir palpando esa sensación de liberación cuando escribía. Varias personas me animaron a seguir escribiendo pero no sabía que plataforma usar ni como comenzar. En pocas palabras se me cerró la mente y no veía más allá de mis propias narices. Dejé de hacerlo por mucho tiempo.

Luego, la vida fue dándome algunas señales. Me comenzaron a llegar mensajes aleatorios y otros dirigidos sobre como comenzar un blog, sobre la idea de escribir un libro, compartir experiencias e historias y fue ahí donde esa idea y esa sensación comenzaron a agarrar vuelo de nueva cuenta.

No sé bien a dónde me va a llevar todo esto. Quizá, como Catón dice, tendré solo 4 lectores. Pero lo que sí tengo claro es que esto lo hago más por mí y por los míos confiando que en algún momento pueda servir para alguien más. En este espacio quiero compartir mis historias, mis perspectivas y dejar un trazo de mi propia evolución como ser humano.

Hoy soy papá de dos impresionantes y magníficas criaturas que todos los días me enseñan precisamente lo que significa ser eso, papá. Y hoy con nostalgia recuerdo mis épocas de ser hijo y platicar con el mio. Y ahora como miembro activo del cuarto piso, comienzo a ver la vida desde una perspectiva distinta, a veces con alegría y expectación y otras con algo de pesadumbre y hasta miedo a lo que viene. Algunos amigos me dicen que todo esto es parte del juego de la crisis de la mediana edad (con todo aquello que sea que signifique) y que como todo será una fase que “ya pasará”. Pero eso es precisamente lo que no quiero, que simplemente pase por pasar. Quiero sacar el máximo provecho de esta transición y aprender y lograr muchas cosas que se han quedado en el tintero por mucho tiempo. Quiero compartirles a mis criaturas mis experiencias, buenas y no tan buenas, para que puedan tener una perspectiva y comprendan que la vida está llena de decisiones y de las consecuencias que traen consigo dichas decisiones. Animarles a que la vida se trata de caminarla, de experimentarla, de aprender de lo pasado y no poner tantas expectativas en el futuro porque el “hoy” es precisamente lo único que tienen para vivir y disfrutar.

Y sé de antemano que nadie aprende en cabeza ajena. Sé que tomarán sus decisiones y la vida les recompensará con una satisfacción o un aprendizaje. Pero al final de eso se trata. Y yo solo espero poderles acompañar lo más posible y lo más cercano que se pueda durante su crecimiento.

Espero que mis historias trasciendan mi propio ámbito y sirvan de provecho para el mundo y la humanidad. Y no es que me considere un megalómano, sino simplemente que me he atrevido a compartir de manera pública algunas de mis experiencias en aras de ayudar a moldear la vida de las personas que más quiero.

Bienvenidos a las historias de un Papá Cuarentón.

dar un paso, por pequeño que sea,
te saca del lugar en donde hoy estás

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Este soy yo…

Papá Cuarentón

Aprendiendo a ser un mejor papá para aconsejar a mis criaturas mientras resuelvo la vida con mi yo de hace 20 años. Amo cocinar, el café negro recién hecho y los habanos con una buena plática!

Totalmente decidido a experimentar y disfrutar la segunda parte del viaje de la vida!

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